miércoles, 6 de marzo de 2013

Desenlace esperado

Un líder latinoamericano se marchó ayer de nuestro mundo. Y dejó huella.

Para quienes nacimos del 90 para acá, pensar en Venezuela era pensar en Chávez. Más de la mitad de nuestras vidas estuvo gobernando aquella nación hermana. Cuando fue elegido por primera vez, yo tenía 8 años. Se puede decir que yo tenía algo de conciencia política (algo ingenua, por cierto) pero veía con simpatía que un tipo bonachón, con discurso amigable y fácil de entender estuviera de presidente. Pero eso se disipó pronto. Los medios colombianos nos bombardeaban de noticias en que se denunciaba a Chávez por antidemocrático y con pretensiones dictatoriales. Con ese ambiente, sin tener acceso a más, sin cable y sin internet, lo más probable desde aquí era apoyar el golpe fallido del 2003.

Ya con más años me fue posible leer la realidad venezolana más a fondo: las clases bajas estaban siendo reivindicadas, se les daba la posibilidad de salir adelante. Y hay un detalle importante en este caso: Chávez se preocupó porque todos tuvieran acceso a la Constitución. ¡Que todos la leyeran! Y así armar ese "Poder Popular" que añadió a las tres ramas del poder público conocidas (Ejecutiva, legislativa y Judicial). Darle empoderamiento a la gente era devolverles el respeto que les había robado la clase política tradicional. En Colombia, por lo menos, no he conocido esa preocupación de los gobiernos por que la gente conozca la ley. Y eso sólo en ese ámbito. Ni hablemos de las famosas "misiones" de las cuales no tengo tanto conocimiento pero según lo que dicen los que saben, han impactado positivamente en la calidad de vida de la gente de bajos recursos.

Todo muy bueno hasta aquí: ese proyecto, al tiempo que le daba una voz al oprimido, se la quitaba al resto. No digo con esto que la oligarquía se merezca siempre un espacio en los gobiernos. Sólo es el hecho de que en una democracia que se respete es importante la opinión de la minoría. Y con el gobierno chavista la posibilidad de disentir era mínima. Más cuando ves que cierran un canal de televisión que por mucha m&$%/% que hable en contra tuya, debes garantizar que tenga el derecho a hacerlo. (Aunque cueste decirlo). A nivel político, se abrió un "Poder Electoral", al tiempo que el popular. Y cuando el control de las elecciones está en manos de una organización ligada al gobierno, la situación deja mucho qué pensar. No dudo de los resultados de las elecciones en los últimos años pero, por ejemplo, un sistema electoral donde en elecciones parlamentarias se da más peso a las regiones donde hay mayoría oficialista resulta injusto con la diversidad de opiniones.

Hay algo más grave en un sistema democrático: el culto a la personalidad. Cuando regalas algo en vez de ofrecérselo a la persona a cambio de que ponga algo de su parte (por ejemplo, educándose) empiezas a tener un sentimiento de gratitud con el líder. Así se forman las relaciones clientelares: él te hace favores, tu le respondes con votos. Eso es normal por estos lados. Pero si a eso le sumamos carisma, perfectamente tenemos una bomba: cuentas con mucha gente no sólo para que voten por ti, son tu herramienta de legitimación, te sirven para imponer lo que quieras, con tal de que sigas una línea de principios (que se le vende a la gente, llámese "Seguridad Democrática", "Socialismo del Siglo XXI" o como sea).

En el caso de Chávez, la semilla se regó no sólo en Venezuela. Muchos en Latinoamérica siguieron su ejemplo, empezando por la base popular hasta políticos que llegaron a ser presidentes después que él. Pero el apoyo hacia él parte de algo distinto: el inconformismo con el vecino del norte, aquel que sólo ha visto a la región para firmar TLC's, construir canales e instalar bases militares. En este caso el seguir a un líder no nace de un favor, nace de una carencia. El mismo escenario que el de la clase baja venezolana: Chávez le ofreció al latinoamericano la inspiración para hablar, de expresar su opinión. La situación fue buena en Ecuador, Brasil, Argentina, pero en Colombia no. Meterse de lleno en un conflicto de muchos años y aliarse con el bando odiado por casi todos aquí fue una pésima decisión. Y aún pesa ello. 

Se puede ver por muchos lados lo que deja Chávez después de 14 años de gobierno. Pero ya habiendo hablado de su legado, su muerte era esperada después de tanto secretismo del gobierno. Pensé que después de la recaída en diciembre, no pasaba del 2012. Aguantó, y con coraje hasta donde pudo. ¿Se acaba su movimiento? No creo, ya Maduro quedó con la herencia y a mi juicio pareciera ser del mismo talante de su "maestro". Eso sí, su huella y su sombra durarán aquí mucho, mucho tiempo.

viernes, 1 de febrero de 2013

La paz está muy lejos

Hace varios meses el país se entusiasmó por un mensaje del Gobierno: la entrada a un proceso de negociación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - FARC (Y eso, porque a un ex-presidente reciente le dio por "sapear" las conversaciones secretas iniciales). Luego, en Octubre, el diálogo empezó con retrasos por la llegada de los guerrilleros a territorio extranjero. Hoy siguen las conversaciones, en La Habana, lejos del conflicto.
¿Y qué ha pasado? Desde el principio se dijo que los diálogos se iban a demorar. Y muchos no tienen paciencia para esperar tanto. De hecho el Presidente Santos ya la perdió (¿Luego no le pidió afán a De La Calle cuando salió para Cuba esta semana?). Otros temen por el éxito de los diálogos y acuden a mostrarle a la gente lo crudo de nuestra violencia, por ejemplo,  con fotos que muestran una enorme falta de respeto por la dignidad de las víctimas y de nuestra sensibilidad. Las FARC siguen cometiendo actos de barbarie contra la población con el ánimo de presionar su petición, que en mi opinión pasa la raya de lo absurdo: el cese bilateral de las hostilidades. Y por otro lado unos y otros se escudan en definiciones internacionales para justificar la toma de "secuestrados", "prisioneros de guerra", o como se llame. Todo esto para decir lo siguiente: muchos se quedan en que única salida a la paz es deshacerse de la guerrilla, a las buenas o a las malas, y no es así.
Toda la historia de Colombia ha sido de guerras. Y todas han tenido el mismo fondo: "el modelo político y económico apropiado para nuestro país". Pero desde que le metieron coca al asunto, todo se recrudeció y cambió el argumento. ¿Por qué no podemos decir que tendremos paz luego de acabar los diálogos con la guerrilla? ¡Por ese pequeño detalle! El narcotráfico alteró todo, incluso a la misma guerrilla, necesitada de plata para comprar armas y alimentos. Y otros se metieron en el mismo cuento: los paramilitares, motivados  también por una pelea "ideológica" contra la guerrilla y, (la misma vaina pero mutada y llamada con otro nombre) las tales Bandas Criminales.
No habrá paz mientras ese otro problema de fondo se solucione. ¿Abrir las vías de participación a la oposición armada? Por lo dicho antes no es suficiente: es posible que cuando entren las FARC a la vida política de este país, actores oscuros quieran interponerse en su camino. La historia de la UP es un claro ejemplo. Sí, eran otros tiempos: la época de Escobar, los Castaño y otros seres. Pero vaya uno a saber qué pueda ocurrir hoy. Y con el incentivo de las extorsiones y el narcotráfico, esta gente tiene cancha para rato. ¿Legalizar la droga para quitarles el negocio? ¿Atacarlos? Ese es otro tema...
No hay que llenarse de tanta ilusión: Colombia necesita cambios más drásticos si se quiere arreglar nuestro conflicto. Pero tampoco perdamos la esperanza. Estamos lejos de la meta, pero dejando de considerar al que piensa distinto como enemigo público es un buen paso para empezar.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Asesinos en potencia

Hace unos años el que fuera en ese entonces el técnico campeón de clubes de América perdía la movilidad de su cuerpo por salvar a su esposa. Ellos sólo querían hacerle más feliz la navidad a unos niños pobres. En otra ocasión un joven abogado que obtuvo una beca para estudiar en Harvard moría cerca a su casa. Hoy recién otro joven, esta vez menor de edad, quedaba parapléjico al estar trabajando en el negocio familiar que tenía su mamá en la calle. 

¿Qué tienen de común estas historias y otras más que ocurren en la realidad? Los causantes del mal en cada una son los mismos: ladrones. Personas que pretenden aprovecharse de los bienes de otros para tomarlos y usarlos para su beneficio. En sociedades como la nuestra donde muchos no tienen la oportunidad de estudiar o conseguir un trabajo decente, a algunos no les queda mayor chance que irse a robar para conseguir el pan diario. Otros lo hacen porque es un negocio bastante lucrativo.

Pero no hay duda que el hurto en muchos países es un delito menor. Se le da más peso a quienes cometen delitos de lesa humanidad, matan sin cesar, violan, destruyen bienes públicos o comercializan droga. La gente pierde sus bienes y los recupera, muy sencilla la solución. Algunos tendrán pólizas de seguros, otros dirán "lástima" y sin duda la mayoría preferirá no denunciar a la policía en vista de que ellos o no harán nada o se desconfía más de los agentes que de los mismos ladrones. 

Pero ¡Oh sorpresa! Hoy no solo roban, atracan. La coerción se puso de moda para el ladrón y esta es prenda de garantía para conseguir lo que quiere. El ladrón de hoy tiene mínimo una navaja y no dudará en apuñalar a su víctima si no le entrega su celular, dinero, ropa, lo que sea. Lastimosamente el que se defiende lleva las de perder. El técnico, el estudiante y el niño del principio buscaron actos heroicos y tuvieron un triste final. 

¿Qué pasa con las leyes de hoy? ¿Por qué no se castiga al ladrón con la misma presión del homicida, el violador o el narco? ¿No se dan cuenta los políticos y agentes de policía como es que actúa esta gente hoy en día? Son asesinos en potencia, gente con armas y libertad de matar. ¿Hay mafias protegiendo a esta gente? Sin duda. Y mientras otros hablan por televisión diciendo : "No hay que dar papaya". ¡Por favor!

Nos debe indignar la acción de "los de cuello blanco", sin duda. Pero no nos olvidemos de estos casos singulares por muy mínimos que sean. Puede que en este momento estén soltando a algún atracador en los juzgados mientras el policía que lo atrapó se remuerde de la vergüenza. 

jueves, 19 de julio de 2012

¿Qué hacer en el Cauca?

Pareciera que los indígenas caucanos quisieran armarse su propia "república independiente" Ya tienen una población definida, sus territorios están plenamente delimitados por cuenta de sus resguardos o de las fronteras establecidas del departamento, y buscan el monopolio de la fuerza mediante la expulsión de los actores armados radicados en sus tierras. Sólo les faltaría ser reconocidos por otros estados, como pasa con Palestina. Pero no viene siendo el caso.

Pareciera que los mismos sujetos no quisieran saber nada de la protección estatal, garantizada por la actual Constitución de 1991,  y siendo deber de las Fuerzas Armadas para ejercer soberanía en todo el territorio colombiano. Y por ello, se oyen voces en la sociedad tildando a los indígenas de idiotas. Que cómo se les ocurre sacar a los militares, que cómo siguen con ideas de la época colonial. Claro, uno tiende a juzgar con lo que sabe, y sin saber. 

Son simples "pareceres". No creo que los indígenas quieran independizarse ni aislarse del resto de Colombia. Les apuesto que ellos se sienten mucho más colombianos que la mayoría de nosotros. Su apego a la tierra y a sus costumbres lo muestra así: un gran sentido de pertenencia por la tradición se nota en su manera de comportarse, en sus conversaciones, en la manera como ven el mundo. Y así como le dan importancia al lugar donde viven, tienen un gran aprecio por el otro. No por lo que muestra, sino por lo que es. 

Tal vez por esto los indígenas se han sentido ofendidos a causa de las acciones estatales. Ver que los militares custodian más a unas antenas de celulares que a una población es fiel reflejo de algo que me contaba mi cuñado un día: al indígena le molesta la presencia de los militares porque ellos sólo protegen lugares con claros intereses económicos. Y no cualquier interés, estamos hablando de empresas extranjeras. Y al nativo le molesta eso: algo que considera como suyo se lo llevan otros. 

¿Que si les molesta la guerrilla? ¡Por supuesto! Por igual, los grupos ilegales han alterado el tejido social de las comunidades indígenas. El terror ha servido como estrategia de dominación. Pero no lo veamos necesariamente como sinónimo de masacres y hostigamientos. Se ha visto que cuando un grupo armado tiene controlada a la población, no necesita de actos violentos. O imponen sus normas o se infiltran en las actividades comunitarias. Venden discurso, aprovechando que comparten con los indígenas su odio hacia lo foráneo.

Creo que afortunadamente muchos indígenas no han comido cuento. Pero su desconfianza hacia el gobierno los lleva a un punto crítico. En momentos de guerra no se pueden dar el lujo de desconocer la soberanía estatal, representada en el Ejército Nacional. Así como la Constitución les ha garantizado espacios de participación, ellos deben permitir que el Estado cumpla su labor efectivamente. Con ello no vulneran su vida innecesariamente. Parte de nuestro contrato social implica ceder un poco de nuestras potestades a un ente mayor.

Por supuesto, el Ejército también tiene una tarea: reconocer al indígena como un actor con derecho a ser respetado. Deben garantizar que la guerra no llegue a las cabeceras municipales, pero es más importante luchar por la protección de las personas. Ahí es donde radica la indignación: ser indiferente con los habitantes nativos resulta chocante; no es muy agradable que se prefiera proteger a un objeto que a un ser humano. Se siente la pérdida de un poco de dignidad, como si fueras poca cosa y no fueras a decir algo relevante. 

Hay que defender los intereses de la nación (el pueblo, para que no lo asocien a otra cosa). Y esa es una labor de todos. Si no cedemos y no reconocemos el criterio del otro, es muy complicado llegar a acuerdos y lograr la paz anhelada. Mientras, la historia sigue...

domingo, 25 de octubre de 2009

Para comenzar...

Hola a todos!

He querido crear este espacio para debatir sobre asuntos de cierta importancia que por motivos de relevancia temática no puedo tocar en mi otro blog http//: lasallistaamigoniano.blogspot.com.. ¡Y no es muy lógico que hable de política en un blog que trata de mis experiencias en pastoral católica!

Mi futura profesión me obliga a involucrarme con ciertos temas que de alguna manera nos involucran a todos como ciudadanos de Colombia y del Mundo. El politólogo tiene que meterse en esos debates y buscar la manera de interpretar las situaciones, entender cómo está organizada la sociedad y revisar en qué conflictos se ve enfrascada para servir de mediador frente a esos dolores de cabeza.

Bueno, al grano, trataré de que aquí la dinámica sea muy participativa. A veces pondré preguntas al aire para que las respondan, daré mi propio punto de vista o surgirán temas de coyuntura (¡Cómo si no hubieran en este momento!) para que se abra la discusión. Ahora, ¡que comience esta vaina!

Trataré de escribir cuando pueda...