Hace unos años el que fuera en ese entonces el técnico campeón de clubes de América perdía la movilidad de su cuerpo por salvar a su esposa. Ellos sólo querían hacerle más feliz la navidad a unos niños pobres. En otra ocasión un joven abogado que obtuvo una beca para estudiar en Harvard moría cerca a su casa. Hoy recién otro joven, esta vez menor de edad, quedaba parapléjico al estar trabajando en el negocio familiar que tenía su mamá en la calle.
¿Qué tienen de común estas historias y otras más que ocurren en la realidad? Los causantes del mal en cada una son los mismos: ladrones. Personas que pretenden aprovecharse de los bienes de otros para tomarlos y usarlos para su beneficio. En sociedades como la nuestra donde muchos no tienen la oportunidad de estudiar o conseguir un trabajo decente, a algunos no les queda mayor chance que irse a robar para conseguir el pan diario. Otros lo hacen porque es un negocio bastante lucrativo.
Pero no hay duda que el hurto en muchos países es un delito menor. Se le da más peso a quienes cometen delitos de lesa humanidad, matan sin cesar, violan, destruyen bienes públicos o comercializan droga. La gente pierde sus bienes y los recupera, muy sencilla la solución. Algunos tendrán pólizas de seguros, otros dirán "lástima" y sin duda la mayoría preferirá no denunciar a la policía en vista de que ellos o no harán nada o se desconfía más de los agentes que de los mismos ladrones.
Pero ¡Oh sorpresa! Hoy no solo roban, atracan. La coerción se puso de moda para el ladrón y esta es prenda de garantía para conseguir lo que quiere. El ladrón de hoy tiene mínimo una navaja y no dudará en apuñalar a su víctima si no le entrega su celular, dinero, ropa, lo que sea. Lastimosamente el que se defiende lleva las de perder. El técnico, el estudiante y el niño del principio buscaron actos heroicos y tuvieron un triste final.
¿Qué pasa con las leyes de hoy? ¿Por qué no se castiga al ladrón con la misma presión del homicida, el violador o el narco? ¿No se dan cuenta los políticos y agentes de policía como es que actúa esta gente hoy en día? Son asesinos en potencia, gente con armas y libertad de matar. ¿Hay mafias protegiendo a esta gente? Sin duda. Y mientras otros hablan por televisión diciendo : "No hay que dar papaya". ¡Por favor!
Nos debe indignar la acción de "los de cuello blanco", sin duda. Pero no nos olvidemos de estos casos singulares por muy mínimos que sean. Puede que en este momento estén soltando a algún atracador en los juzgados mientras el policía que lo atrapó se remuerde de la vergüenza.
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